Sitios
de interés
Visita diversos sitios que te permitirán aprender más a cerca de la familia o acudir a apoyos como parte de una familia o como profesionista que sirve a las familias
Cuestionarios
Cuestionarios públicos de fácil interpretación (No necesariamente avalados por una institución formal)
Cuestionarios que requieren conocimiento e interpretación profesional y que están autorizados por instituciones formales
El pudor va más allá de la desnudez. Tiene que ver con la intimidad y las personas a las que se les confía esta misma. El cuerpo, así como los secretos y otras cosas reservadas para uno mismo, se comparten con el supuesto de que no se utilizará algo de lo platicado, dicho o hecho, con alguien más. Esto es particularmente cierto en la familia, donde bajamos la guardia y dejamos al descubierto muchos aspectos de nuestra persona. Debemos cuidar con recelo esos momentos especiales, que son una demostración de confianza.
Es necesario validar los sentimientos de los otros miembros de la familia. La validación no consiste en la aceptación ciega de los sentimientos, sino en una escucha activa; una que pretende ponerse en los zapatos del otro para poder llegar a un entendimiento. Debemos reconocer que su sentir es verdadero porque su experiencia y sus vivencias son únicas, a pesar de que no podamos entenderlo o no podamos identificarnos con ello.
Es necesario permitir que al interior de la familia los miembros se expresen libremente como deseen, como lo sientan, sin ofender y sin que alguien se sienta ofendido. Es permitido utilizar expresiones, palabras altisonantes, etcétera. La manera en que una familia o sus integrantes se expresan varía en gran medida. Ya sea por sus costumbres o por su trasfondo. No se debe escalar el sentimiento o llegar a ofensas, y debemos recordar que a pesar de que ciertas expresiones parecen llevar un grado de agresividad en ellas, este no siempre es el caso y no se deben tomar como tal.
Cuando algún miembro de la familia responde de manera agresiva, con un insulto o ignorando, la respuesta correcta es detener ese momento y puntualizar. Es bueno dar una segunda oportunidad y aclarar la intención detrás de tal respuesta. No debemos asumir la intención detrás de una contestación, pero sí debemos externar cuando ésta no haya sido apropiada o si la hemos sentido de esa manera.
Amenazar a los hijos siempre es contraproducente. Hay que formar para prevenir y acompañar en las consecuencias. Debemos dar luz a las lecciones que se pueden aprender de vivencias amargas, e indicar cuándo se debe aprender por algo sucedido.